Se inicia en todo el Servicio Canario de Salud un ciclo de huelgas parciales de dos horas de duración que tienen como objetivo presionar para que la administración sanitaria, gestionada por Mercedes Roldós y el PP acepte un incremento salarial para todos los trabajadores. La protesta es convocada unitariamente por el conjunto de los sindicatos con presencia en el sector, Intersindical Canaria, SEMSATSE, CC.OO, UGT y el colectivo de enfermeros Frente Alisio. Mientras el director del SCS, considera de inapreciable en número de participantes, las organizaciones de los trabajadores la estimaban que un 75% del personal había seguido la protesta. Los paros fueron acompañados de concentraciones de trabajadores en los exteriores de los centros de trabajo.