Los acuerdos adoptados en la 26 Cumbre del Clima de la ONU tienen para Intersindical Canaria un resultado   insatisfactorio. El encuentro, calificable como “Cumbre de la hipocresía” vuelve a dilatar los compromisos concretos para el descenso de la emisión de gases tóxicos a la atmósfera y las restricciones para el uso del carbón y combustibles fósiles, evade obligaciones precisas para mantener el incremento de la temperatura por debajo de 1,5º y, vuelve a posponer de materialización de un fondo internacional para compensar a los países pobres de los perjuicios económicos que ya sufren por efecto de la crisis climática o para la ejecución de medidas contra ella, cuando, además, los países más contaminantes han estado falseando a la baja las cifras reales de emisiones.

En definitiva, el documento final, modificado a la baja a última hora, queda muy por debajo de las expectativas, y los escasos y tardíos plazos para un eventual compromiso para su cumplimiento, va en sentido inverso al fugaz aceleramiento del desmoronamiento del clima y los efectos letales que ya producen en el conjunto del globo.

Con los pobres resultados alcanzados en esta cumbre de Escocia, se constata la necesidad de continuar presionando a los países y gobiernos mediante la movilización mantenida, en el objetivo de pasar de los gestos a los hechos mediante un compromiso global para, ya, invertir o al menos paralizar el actual envenenamiento del clima.

En ese hipócrita contexto de indolencia internacional frente a la crisis climática, el gobierno de España poco o nada ha avanzado en el cumplimiento de su retahíla de promesas electorales. Pero, además,  siguiéndoles los pasos, su homónimo en Canarias, la “Emergencia Climática” declarada, o el proyecto de Ley Canaria de Cambio Climático y Transición Energética, resultan ilusorios si no van acompañadas, de inmediato, de medidas efectivas y prácticas para frenar el actual avance hacia la catástrofe climática y evitar que la temperatura del planeta se incremente por encima de 1,5ºC, con los negativos efectos que ello conlleva para la supervivencia de nuestro Archipiélago y conjunto del planeta.

 

CANARIAS ANTE LA TORMENTA PERFECTA

La comunidad científica coincide en considerar a Canarias como un territorio extremadamente sensible a los efectos del cambio climático. No en vano, la rica biodiversidad de los ecosistemas canarios, tanto marinos como terrestres, está gravemente amenazada por la mayor frecuencia e intensidad de las olas de calor y los episodios de calima, los incendios forestales, el aumento de la temperatura y elevación del nivel de los océanos, el adelgazamiento del mar de nubes, la reducción de la pluviometría, la desertificación, el incremento de los niveles de contaminación atmosférica… factores que tienen efectos negativos también sobre la precaria salud humana.

A esto ha colaborado significativamente que en los últimos cuarenta años, Canarias ha sido sometida por los intereses de las multinacionales, con la connivencia de los sucesivos gobiernos, a un modelo de desarrollo basado en el expolio, el uso indiscriminado de combustibles fósiles y en la especulación urbanística, para albergar al turismo de masas como único sistema productivo, abandonando al sector primario, entrando de lleno en el proceso neoliberal de explotación de los recursos naturales y de los seres humanos, sin tener en cuenta los costes laborales y ambientales y cuyo objetivo es la acumulación de capitales y bienes de consumo, innecesarios en su mayoría, en pocas manos.

A causa de la nefasta gestión política, confluyen estos aspectos con una situación socioeconómica de especial vulnerabilidad, producto de un trato de segregación, con explotación laboral, las mayores jornadas, los más bajos salarios, prestaciones por desempleo y pensiones, que tiene como resultado elevados índices de pobreza y desigualdad (mayor al 33%), las mayores tasas de desempleo estructural de Europa (superando el 21%, con más del 65% de paro juvenil). Todo ello combinado con la cesta de la compra saludable más cara del conjunto del estado y los servicios públicos más infradotados.

Es urgente un cambio de modelo para el que se deben tomar medidas concretas, a corto plazo, que Intersindical Canaria resume en:

Transición hacia un modelo energético basado 100% en energías renovables: reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) para llegar a cero neto en 2040, creando nuevos nichos de empleo relacionados con actividades en armónicas con el medio y estableciendo un calendario de cierre de centrales eléctricas de combustibles fósiles. Se debe reducir la demanda de energía y alcanzar un sistema de origen 100% renovable, inteligente, eficiente, democrático, justo e inclusivo, en base al desarrollo del potencial eólico con máquinas de pequeño tamaño, las renovables marinas, las instalaciones fotovoltaicas, la electricidad termo solar, la geotermia… Es fundamental la participación ciudadana en la generación eléctrica renovable, el autoconsumo, el almacenamiento, el libre intercambio y la gestión de la demanda a través de una fiscalidad justa, subvenciones y ayudas en lucha contra la pobreza energética.

Canarias debe ser declarada libre de extracción y generación de combustibles fósiles y prohibir las prospecciones de hidrocarburos y de fracking. Por otro lado, urge la modificación de la legislación para que, cualquier edificación, de titularidad pública o privada cubra su demanda con energías renovables.

Debe prohibirse la transición a través del gas, la incineración o los biocombustibles que puedan causar impactos negativos en el capital natural.

Cambio del modelo productivo: desde una economía lineal hacia una economía circular. Implica respeto por los recursos naturales, salarios dignos, jornadas laborales adecuadas, en definitiva, cuidado del medio, derechos sociales y laborales y redistribución de la riqueza. Para ello es necesario potenciar el Sector Primario.

En la actualidad, sólo el 17% del terreno cultivable disponible está en uso. Proponemos que, para el año 2030, se cultive hasta el 70% y el 100% en 2040. Un 50% en base a la agricultura ecológica alcanzando el 100% en 2040. Además, una transición respetuosa e inclusiva hacia la ganadería sostenible y el fomento de la pesca artesanal frente a un modelo industrial, con aplicación de medidas de eficiencia energética para la flota y acceso exclusivo a los recursos dentro de las 12 millas, al tiempo que se deben limitar las nuevas explotaciones de acuicultura e incrementarse las reservas marinas. Todo ello para mejorar la soberanía alimentaria y el consumo de proximidad con criterios de comercio justo, en el doble objetivo de cuidar y mejorar el medio rural y marino y diversificar el binomio turismo-construcción.

En cuanto a la industria y el comercio, tiene en Canarias un amplio peso el sector de la agroindustria y alimentación de importación subvencionadas. Debe acompañarse de la retirada de éstas a determinados productos del exterior y repercutirlas en la producción local, acompañado de las adecuadas campañas de consumo responsable, así como de la educación sanitaria hacia una dieta mediterránea tradicional basada en el producto local que fomente la salud humana y la planetaria como elemento de reducción de las necesidades de transporte y de la dependencia exterior.

En cuanto a la industria turística, se debe reducir, ya que están en juego los limitados recursos de este frágil territorio que soporta la carga poblacional de 2,2 millones de habitantes y 15 millones de turistas anuales, implementando una Ley de Residencia  y un límite inferior a los 8 millones de visitantes al año.

Política de transportes y movilidad sostenible: El transporte genera casi el 40% de las emisiones de GEI. Se debe dar una reducción drástica del parque automovilístico (El País canario es el 6º territorio del mundo con mayor número de vehículos por habitante y kilómetro cuadrado), a través de la creación de una red de transporte público ecoeficiente, con la frecuencia y las rutas necesarias para que sea la alternativa viable de movilidad.

Es fundamental desincentivar el uso de combustibles fósiles a través de la retirada de las subvenciones, que deben destinarse a un transporte sin emisiones.

En el año 2030, se debe prohibir la venta de automóviles de motor de combustión interna (Diésel, Gasolina, Gas Natural e Híbridos). En la transición, se debe implantar un plan de sustitución por vehículos eléctricos y organizar un sistema de transporte apoyado en un parque diverso de con una red de electrolineras abastecidas con renovables.

Es importante limitar con carácter inmediato la circulación de vehículos contaminantes en grandes ciudades y espacios naturales, imponer al sector turístico la obligación de alquilar vehículos eléctricos, así como organizar la distribución logística de la industria y fomentar el teletrabajo debidamente regulado para reducir desplazamientos por motivos laborales.

Urbanismo, arquitectura y vivienda: La principal premisa es nadie sin hogar. Al no estar aún en una situación de clima extremo, deben implantarse iniciativas a través de un plan de sensibilización en materia energética que generen una nueva cultura de la energía, que no es abundante. Medidas como la sustitución del equipamiento con incentivos para la venta de equipos de alta eficiencia, la incorporación de la generación de energía a través del autoconsumo, un plan de mejora de las envolventes de los edificios sin olvidar a las personas más vulnerables a la pobreza energética.

Para la planta alojativa turística, del mismo modo que para los edificios públicos, centros comerciales y viviendas, deberá establecerse la obligatoriedad de adaptar Edificios de Consumo Casi nulo.

Protección de los recursos hídricos: Canarias avanza hacia la desertificación, y casi toda el agua procede de acuíferos subterráneos y ahora desaladoras. Estos recursos van a ser cada vez más escasos por los efectos del cambio climático, por lo que se deben implantar medidas de mejor gestión de este recurso.

A esto se añaden los problemas de saneamiento, donde se adolece en gran parte del tratamiento correcto de las aguas residuales. El control de la contaminación del litoral marino es vital para la salud de los ecosistemas costeros.

Protección de la biodiversidad y recuperación del patrimonio natural y cultural, lo que incluye la necesidad de mantener los ecosistemas en buen estado y funcionales también por su imprescindible papel en la mitigación de los efectos del cambio climático y ampliar la red de reservas, tanto terrestres como marinas. Es fundamental la preservación de los espacios protegidos y de valor patrimonial, paralizar la ocupación del medio costero por el cemento. El ejecutivo canario continúa agrediendo hoy impunemente espacios como como Tindaya, el amplio paraje protegido del Roque de Los Muchachos, Isla de Lobos, o el islote de la Graciosa, hoy sometido a una salvaje ocupación y colonización.  Resulta urgente la restauración de los ecosistemas allí donde sea posible, además de la inaplazable derogación de las leyes del Suelo e Islas Verdes. Además, es importante resaltar el fenómeno cada vez más frecuente de los incendios de alta intensidad y la escasa política de prevención de esto siniestros

Desde Intersindical Canaria insistimos: se trata de una cuestión global de supervivencia. Ninguno de los objetivos y acuerdos alcanzados en las instituciones pasa de ser papel mojado si los responsables políticos no gestionan en una doble vía: normativa, con una fiscalidad correctamente dirigida, la adecuada dotación presupuestaria, de recursos humanos y materiales para implementar las medidas de manera transversal en todas las administraciones, los servicios públicos y la regulación de la iniciativa privada y por otro lado, en la formación y la participación ciudadana como eje de los principios fundamentales para mitigar los efectos de la catástrofe climática y poder decidir nuestro futuro. Ante ello, la implicación y la movilización ciudadana se ha demostrado como el método más efectivo ante la irresponsabilidad de los gobiernos e instituciones. Desde lo territorial (Canarias), hasta lo global (el planeta), aseguremos nuestra supervivencia.

Canarias, 15 de noviembre de 2021.

Secretariado Nacional de Salud