Canarias vuelve a ocupar el vagón de cola del Estado español en la calidad de su sanidad pública, circunstancia esta que también ratifica el último informe anual referido al 2021 elaborado por la Federación de Asociaciones para la defensa de la Sanidad Pública. En la situación contraria, por disponer de un alto nivel sanitario y prestaciones, se encuentran el País vasco, Navarra y Asturias.

Los inamovibles datos que sitúan a la población de las islas como la peor protegida por su sistema de salud, para INTERSINDICAL CANARIA, echan por tierra el discurso marcadamente triunfalista e hipócrita del gobierno progre del archipiélago, integrado por tres organizaciones políticas autodenominadas de izquierda o progresistas, pero que, en la política de los hechos, ha dado como bueno el negativo legado del gobierno precedente.

La persistente retórica del actual gobierno de centrar los esfuerzos de su gestión e inversión en la defensa de los servicios públicos, y especialmente la sanidad, como vemos, se traduce en peor calidad asistencial, mayores listas de espera en todos los niveles sanitarios, pero, además, en la quiebra del principio de cohesión y equidad, dándose la circunstancia que los ciudadanos canarios, dependiendo de la zona geográfica en la que viven, reciben una peor o mejor asistencia o aguardan más o menos tiempo en las respectivas listas de espera. Esta circunstancia resulta especialmente grave en la isla de Tenerife en la que los habitantes del norte de la isla, son discriminados y castigados con una menor inversión sanitaria en relación a los de la zona sur, precisamente lugar en el que se encuentra el mayor emporio turístico. Esta situación afecta a otras islas como La Palma, al depender sus habitantes del Hospital Universitario de Canarias, como zona de referencia asistencial para aquellas patologías y tratamientos de las que no disponen los palmeros en el hospital de la isla.

Independientemente del factor inversor, en el que el sistema acusa múltiples disfunciones y carencias, nuestra sanidad pública continúa lastrada por una lesiva gestión, en la que la solvencia y experiencia profesional de los mandos políticos y asistenciales, queda repetidamente cuestionada por la evidencia de los negativos resultados.

La pérdida de más de 6 millones de euros de dinero público en las operaciones administrativas para la adquisición de material sanitario durante la actual pandemia, y el depósito clandestino en el Hospital La Candelaria, de varios millones de guantes y mascarillas, adquiridos, y no aptos por su baja calidad, supone el más reciente ejemplo del nefasto equipo sobre el que recae la salud de los canarios. Para INTERSINDICAL CANARIA, urge, por tanto, invertir la actual política clientelar ideológica-partidista de selección de mandos y cargos políticos inútiles, para poner al frente del sistema público a profesionales sanitarios con experiencia, solvencia y comprometidos con lo público.