SIN PAZ NO HAY SALUD

La paz es la premisa fundamental para la salud. Las guerras atacan la salud de las personas y las condiciones para que esta sea posible. Las guerras no solo producen muertes y heridas directas, sino que deterioran las condiciones sanitarias mediante la destrucción de infraestructuras básicas (saneamiento, dispositivos asistenciales, de comunicaciones y producción, etc.), además de impactar gravemente sobre la producción de alimentos y otros productos necesarios de consumo. Es imprescindible garantizar la paz, y hacerlo en todos los sitios del Planeta porque aunque no salgan en los noticiarios hay guerras en muchos más países que en Ucrania (Yemen, Libia, etc.). Para hablar de salud tenemos que asegurar la paz en todos los lugares del Planeta.

LAS PERSONAS REFUGIADAS Y MIGRANTES

Las guerras, pero no solo ellas, también la pobreza, las hambrunas, las sequías, etc., producen grandes desplazamientos de población en busca de seguridad o simplemente de unas condiciones que les permitan su supervivencia. Aunque unas sean más blancas y más cristianas que otras, todas ellas son personas humanas, con los mismos derechos y necesidades, y merecen igualmente nuestra atención y ayuda. Tenemos que ser más sensibles hacia las necesidades de apoyo a quienes sufren y están en situaciones de extrema vulnerabilidad, y hacer un esfuerzo colectivo para socorrerles que no pasa solo por garantizarles asilo y medios de subsistencia, sino también por favorecer el desarrollo, la paz y la seguridad en sus países de origen.

LA EMERGENCIA CLIMÁTICA

El mundo, lo sabemos con certeza, avanza hacia su autodestrucción por la emergencia climática, pero de manera colectiva hacemos poco por evitarlo. Aparte de nuestra colaboración individual, asumiendo hábitos de consumo sostenibles, tenemos que exigir a los gobiernos y organismos internacionales que actúen con contundencia para evitarlo, dejándonos de electoralismos y actuaciones cortoplacistas, y  pensando en el medio plazo y conteniendo y disminuyendo las emisiones que son responsables de la actual situación.

LA PANDEMIA DE COVID19

La pandemia sigue entre nosotros y no va a desaparecer a corto plazo. Aunque no nos guste reconocerlo y haya perdido las portadas, en el último mes produjo 1.300 muertes solo en nuestro país. Por desgracia no es cosa del pasado y no pueden establecerse estrategias de supuesta “gripalización” que no se corresponden con la realidad, y continuar con una desescalada atropellada como la realizada en olas anteriores, a pesar de las tasas elevadas de contagios, que la nueva estrategia del Ministerio de Sanidad parece empeñado en ocultar. Por otro lado continúa su expansión en el resto del mundo y no se han realizado las actuaciones necesarias para garantizar la vacunación a la mayoría de la población mundial que sigue desprotegida, y por supuesto se mantiene la amenaza de posibles nuevas variantes. Es urgente el levantamiento de las patentes de las vacunas para conseguir el acceso a las mismas de toda la población mundial. No sabemos lo suficiente de la covid19 para certificar su final.

LA POLÍTICA SANITARIA EN ESPAÑA

En España durante la pandemia se produjo la constatación de las debilidades de nuestro sistema sanitario, que había sufrido los embates de los recortes y las privatizaciones de la crisis anterior, de los que todavía no se había recuperado. En ese momento los responsables de todas las administraciones públicas, centrales y autonómicas, se comprometieron a reforzar la Sanidad Pública para que pudiera afrontar con éxito las necesidades de salud de la población. Hoy podemos decir que fueron solo declaraciones grandilocuentes vacías de contenido real, que no se siguieron de las medidas presupuestarias y de las actuaciones necesarias. Precisamos un gran esfuerzo para reflotar la Sanidad Pública porque la Atención Primaria no puede funcionar con el nivel de deterioro y precariedad actual, porque las listas de espera siguen creciendo y los recursos para atenderlas no lo hacen, y porque la pandemia se ha aprovechado para privatizar e incrementar las desigualdades.

Todas estas cuestiones tienen que ser abordadas con urgencia. Algunas tienen soluciones concretas y factibles a corto plazo, otras son más complicadas y/o solo podrán solventarse a medio plazo, pero todas ellas tienen que ser atendidas si queremos lograr que la salud sea un derecho humano universal.

Marciano Sánchez Bayle, portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública .