La diabetes mata en Canarias siete veces más que en Madrid

Con fecha siete de abril de 2016, se conmemora el Día Mundial de la Salud, dedicado en esta ocasión a la diabetes. Es esta una enfermedad crónica que se produce cuando el páncreas no segrega suficiente insulina, o cuando el organismo no la puede utilizar eficazmente. La insulina, una hormona que regula los niveles de azúcar en la sangre, nos aporta la energía necesaria para vivir. Si los azúcares no pueden llegar a las células para convertirse en energía, se acumulan hasta alcanzar niveles perjudiciales.

Existen dos formas principales de diabetes: las personas con diabetes Tipo 1, no producen insulina y necesitan administrarla de forma exógena. Las personas con diabetes de Tipo 2, que representa un 90% de los casos y que producen insulina pero en cantidad insuficiente o no la pueden utilizar de forma apropiada.

Con el transcurso del tiempo si la enfermedad está mal controlada, la hiperglucemia pone en peligro a todos los órganos de la persona, pudiendo provocar ataques cardiacos, accidentes cerebrovasculares, neuropatías, insuficiencia renal, ceguera, impotencia e infecciones que pueden necesitar amputación.

Afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en el año 2012 esta enfermedad fue la causa directa de unos 1.5 millones de muertes, de las cuales, más del 80% se produjeron, precisamente, en países de ingresos bajos. Según sus propias previsiones, en el año 2030, la diabetes será la séptima causa de defunción. Una gran proporción de los casos de diabetes son prevenibles así como las complicaciones derivadas de un control inadecuado de la enfermedad. Algunas medidas simples relacionadas con el estilo de vida, como el mantenimiento de un peso normal, la realización de actividad física periódica y una dieta sana reducen considerablemente los riesgos.

Y es aquí donde radican los problemas en nuestra tierra, donde se demuestra, tal como hemos reiterado que la nación canaria tiene comparativamente la población más enferma frente al conjunto del Estado español. Según estudios epidemiológico DARIOS, realizados en diez comunidades autónomas, la diabetes mata casi siete veces más en Canarias que en Madrid. En el país canario, el 33% de la población está bajo el umbral de la pobreza, junto a los peores salarios, las peores pensiones, las mayores tasas de desempleo (sobre el 32%) y en el otro lado de la balanza, la cesta de aquellos alimentos considerados más saludables (desde la propia Administración española se subvenciona para Canarias la leche entera y la mantequilla, pero no las frutas y verduras). Súmese a ello, el que contamos con la peor sanidad, con la prevalencia más alta de varias enfermedades, las mayores listas de espera y con unos recortes aplicados en los últimos años que dejan a la Atención Primaria sin posibilidades de hacer una vigilancia preventiva y promotora de la salud.

Básicamente, este es el motivo de que en Canarias exista una alta tasa de mortalidad por diabetes Tipo 2 y que el número y la gravedad de las complicaciones derivadas de un mal control de la enfermedad estén multiplicadas. Esta situación, mejoraría, si las Administraciones hicieran un análisis correcto del problema, dotando de recursos tanto humanos como materiales a los Servicios de Atención Primaria, para que pudiesen trabajar en lo que les corresponde, que es la promoción y la educación para la salud y al sistema sanitario en general y mejorando la situación socioeconómica de esta tierra, para que la ciudadanía pudiese acceder a una alimentación saludable, como inversión de futuro. Se podría evitar mucho sufrimiento y reducir considerablemente los costes de la sanidad pública, porque además, con esas acciones preventivas dejaríamos de ser noticia por el número de trasplantes o amputaciones de miembros a los pacientes diabéticos realizadas en la medicina de tercer nivel.

Las consideraciones expuestas, creemos desde Intersindical Canaria, deben ser uno de los hilos conductores de la acción que en materia asistencial están obligadas a desarrollar las autoridades sanitarias canarias y españolas, desterrando de la conmemoración del Día Mundial de la Salud, los discursos paternalistas y aquellos otros que pretenden maquillar esta tenebrosa realidad.