Desde el pasado mes de julio, INTERSINDICAL CANARIA se pronunció públicamente en el sentido que, don Conrado Domínguez Trujillo, Director del Servicio Canario de Salud, debía ser cautelarmente cesado al poder haber incurrido en presuntos delitos de prevaricación y trato de influencias en relación con el “Caso mascarillas”, y porque su permanencia en el mismo generaba inseguridad jurídica y de gestión tanto para la investigación como para las labores que desarrollaba al frente del Servicio Canario de Salud.

Durante el tiempo transcurrido entre la apertura del caso y la presentación de la dimisión, incompresiblemente, y a la vista de las dimensiones delictivas investigadas, nadie ha solicitado ceses y no se han depurado responsabilidades políticas: ni del actual consejero de Sanidad, ni del vicepresidente o el presidente del Gobierno de Canarias, y peor aún, ningún grupo político de los que integran el actual gobierno presidido por el PSOE o de la oposición, lo ha pedido formalmente. De cualquier manera, entendemos que esta tardía dimisión obedece más a un intento de blanqueamiento del entorno político gubernamental del que el Sr Domínguez depende, que a un ejercicio real de coherencia de un servidor público que, por acción u omisión, pudiese ser corresponsable de un fraude de 4 millones de euros a la hacienda pública canaria, suceso este al que hay que sumar la adquisición de guantes y mascarillas por valor de 2,1 millones de euros, inutilizados y almacenados en el Hospital La Candelaria por no ser aptos para su uso, pero además y también, otras muchas irregularidades detectadas por la Audiencia de cuentas en la compra de material diverso durante la crisis sanitaria de la pandemia

Para Intersindical Canaria, la actuación del ahora exdirector del SCS que, recordemos, desempeñó este mismo puesto bajo en el gobierno anterior, es parte inseparable del conjunto de la gestión desarrollada por el gobierno al frente de la consejería de sanidad, con un carácter que empeora lo continuista y especialmente perniciosa con ocasión de la fase más crítica de la pandemia, periodo este en el que, irresponsablemente, el gobierno, ha estado más ocupado en asegurar los resultados económicos del sector turístico, que de proteger la salud de la población canaria; se han sustituído hasta cuatro directores del Servicios Canario de Salud, se han puesto al frente de este servicio público gestores sin conocimiento o experiencia alguna en materia sanitaria o, se han catapultado demostrados arribistas como es el caso de Sr. Domínguez quien, en un acto de cinismo e hipocresía extrema, en su carta de dimisión agradece la colaboración prestada por los trabajadores sanitarios.