Las empresas constructoras, entidades financieras y promotoras turísticas, actúan a su libre albedrió e imponen su particular autoridad, valiéndose para ello incluso de la policía municipal para reprimir al activismo ciudadano que se opone -como en el caso del puertito Armeñime de Adeje- a la impune destrucción de nuestros espacios protegidos, la biodiversidad y de nuestro patrimonio histórico cultural aborigen.

Hay que resaltar que es el mismo PSOE el que, tanto en Cabildo como en el gobierno autónomo y el ayuntamiento de Adeje o Granadilla, ostenta la mayoría de gobierno. Instituciones todas que se encuentran implicadas directamente, tanto en la urbanización de Cuna del Alma (Armañime) como en otros proyectos urbanísticos reprobables y antisostenibles como el Circuito del motor de Granadilla.

En estas circunstancias, el PSOE ha perdido, si alguna vez lo tuvo, cualquier atisbo de organización progresista, habiéndose convertido, al menos en Canarias, en el testaferro del capital especulativo, en promotor de la depredación de nuestro territorio y en el enemigo de nuestro legado histórico.