Los datos hablan por sí solos. A estas alturas no se necesita abrir una investigación para determinar las causas del brutal incremento de contagiados por Covid-19 en Canarias. Desde Intersindical Canaria estamos exhaustos de pedir medidas contundentes, tales como el cierre del ocio nocturno. La conducta del gobierno ha sido una sucesión de piruetas justificativas, donde el ejecutivo de las islas pretende tirar balones fuera de lo que es su entera responsabilidad ante la ausencia de rigor de sus medidas para controlar la pandemia.

La superación de hasta los más mil seiscientos casos de contagiados y múltiples brotes con derivaciones en eventos masivos de ocio nocturno, el ámbito universitario, laboral y familiar van de la mano de la festiva y frívola gestión con la que se ha actuado ante la previsible sexta ola de esta emergencia sanitaria en la que, con su anuencia, se promueven masivas concentraciones lúdicas y deportivas, la barra libre en bares y restaurantes, se estimula la llegada de turistas a las islas sin control diagnóstico alguno, se modifican a la baja los niveles de alarma ligados a la incidencia, o se sacan de la manga ocurrencias tan estúpidas como inefectivas en la hostelería como aquella por la que, con carácter voluntario, los negocios podrán solicitar a los clientes el certificado de vacunación, en cuyo caso los empresarios serían premiados con carta blanca para poder incrementar  el acceso del número de clientes por encima de lo establecido en las normas de aislamiento. No nos imaginamos a los empresarios impidiendo altruistamente el acceso de clientela a sus negocios cuando no hace mucho, en un comportamiento miserable y cómplice con el virus, recurrieron judicialmente esa misma medida, entonces, de carácter obligatorio.

Se escudan en que es Ómicron y apuestan todo a la vacunación masiva. Al tiempo, olvidan que esta variante entró por los aeropuertos dada la falta total de control y se dio la transmisión comunitaria principalmente a través del ocio nocturno. Olvidan además las medidas de disminución de aforo, el mantenimiento de la distancia y la mascarilla como elementos imprescindibles, ya que la vacunación no evita el contagio.

El gobierno canario, al igual que su homónimo español, continúan ignorando las recomendaciones científicas y juegan con fuego pensando más en los dividendos empresariales y en los costes electorales que en la salud y la vida de los ciudadanos, y por ello, sabiéndolo, asume el coste de la extensión de la pandemia mientras se incrementan las muertes, la presión sobre el sistema sanitario produce la falta de atención y la complicación del conjunto de patologías, no sólo la covid-19: se suspenden o retrasan intervenciones quirúrgicas, se incrementan las listas de espera, se colapsan los Servicios de Urgencias… Le sigue el evitable agravamiento y cronificación de esas enfermedades con una concatenación, otra vez, de más sufrimiento y muertes de canarios. Otra demostración es la ausencia de cribados masivos. A día de hoy, tenemos algunos datos, pero no la verdadera dimensión del número de contagiados. No existe capacidad para cribar, secuenciar y rastrear adecuadamente por falta de medios. No puede ser de otra manera: con este terreno abonado, el virus continuará extendiéndose a su antojo, riéndose de las timoratas medidas del gobierno, como aquella de subir hasta diez el número de comensales en las cenas de navidad.

El mensaje a la ciudadanía es contundente. Utilicemos las medidas, los conocimientos disponibles y la vacunación, porque insistimos, este gobierno no va a cuidar a nadie, más allá de sus propios y economicistas intereses, a costa de la seguridad del conjunto de la población.

Y es que las tornas cambian. En plena primera ola, sin vacunas ni equipos de protección suficientes, fue cesada una consejería de sanidad. En aquel momento, las muertes eran inevitables. Ahora, con todos los recursos disponibles, nos preguntamos cuán sería una medida justa y proporcionada para  aplicar a este ejecutivo y su consejería en razón al nivel de sufrimiento humano que están propiciando.