No sólo se trata que miren para otro lado. En esta sexta ola, los ejecutivos español y canario, siguen priorizando las cuestiones de índole económica frente a la salud y la vida de la población. Y es que, escudándose en una presuntamente exitosa campaña de vacunación, dejan de lado medidas fundamentales para el freno de la pandemia como son, el uso obligatorio de mascarilla incluso en exteriores, el mantenimiento de la distancia, evitar aglomeraciones, el control de los aforos, la ventilación…

Y es que estas medidas, contrariamente a su necesario carácter de cumplimiento obligatorio quedan relegadas a una serie de recomendaciones voluntarias por parte de la población. Después de casi dos años de pandemia, aún, ninguno de los ejecutivos ha trabajado en modificaciones legislativas, como puede ser una Ley de Pandemias, para un efectivo control de la misma.

Lejos de ello, el pasado 23 de noviembre, en pleno ascenso en el número de casos, el ejecutivo procede negligentemente a modificar los niveles del semáforo pandémico, esto es duplicar el número de casos en la incidencia que establece los niveles (de 50 a 100 casos) y además, cambiar el criterio donde, ahora, parece no tener importancia la transmisión comunitaria sino el nivel de saturación de los hospitales de tercer nivel y sus camas de cuidados intensivos.

Pero es más, han convertido al archipiélago, en su defensa a ultranza de la industria turística, en una especie de jornada de puertas abiertas al virus. Hasta hace una semana, no se pedía en Canarias ningún tipo de prueba diagnóstica negativa, ni el pasaporte Covid-19, aún cuando en los países principalmente emisores estaban viviendo una debacle epidemiológica. La consecuencia se tradujo, rápidamente, en el drástico incremento de los casos que estamos viviendo y, aunque no se dice, en la ocupación de una parte importante de las camas hospitalarias para el Covid-19 y en cuidados intensivos, por turistas, en su mayoría no vacunados.

Frente a lo imprevisible de esta sexta ola y la irrupción de nuevas variantes, los ciudadanos estamos solos. Mientras, los responsables de las administraciones, continúan con sus campañas de captación de turismo, fomentando eventos comerciales y festivos multitudinarios de alta transmisión: Black Friday, Noches en Blanco, Puente de Diciembre, Navidades y a esperar para ver si no colapsan las UCI. En el otro lado, no se hacen cribados masivos, no se rastrea y aísla correctamente a los contactos, queda en suspenso dar la baja laboral a los contactos estrechos de los contagiados…

Desde Intersindical Canaria, recordamos que el servicio sanitario público no aguanta más, se encuentra tensionado en todos los niveles, desde la Atención Primaria a la Especializada y que a causa de la pandemia, se vuelve a postergar la asistencia a otros problemas de salud que están presentando graves complicaciones. No resulta tolerable que, ante la inacción de los ejecutivos español y canario, quedamos a merced de nuestras propias decisiones para cuidar no sólo la salud y la vida, sino también la economía. Nuestras acciones deben estar basadas en el sentido común y en los criterios de la comunidad científica, no en las ocurrencias de un conjunto de gobernantes indocumentados.

Canarias, 03 de diciembre de 2021.

Federación Nacional de Salud de Intersindical Canaria