En coincidencia con el día de la bandera nacional, miles de canarios de las siete islas se manifestaron en Gran Canaria y en Tenerife para recordarle al Gobierno su nefasta y suicida política de destrucción del Archipiélago  y de sus espacios naturales.  Una gestión esta que continúa, e incluso empeora, el embate de tierra quemada realizada por sus antecesores del PP y de Coalición Canaria.

Las personas de todas las edades y condición asistentes a las protestas,  llevaron como referencia de su profunda disconformidad, la presa de Chirac-Soria y el Barranco de Arguineguín en Gran Canaria, pero a ella se unieron todos y cada uno de los atentados que el gobierno canario está infringiendo al conjunto del Archipiélago, como los proyectos urbanísticos de Cuna del Alma y La Tejita en Tenerife, o el Astrofísico del Roque de Los Muchachos en La Palma.

Fue la de Gran Canaria, seguramente, la manifestación más numerosa que, en defensa del territorio se ha celebrado en la isla.

El actual gobierno canario, que tiene nombres y apellidos y domicilio, que no son otros que el PSOE, Podemos, Nueva Canarias y el grupo del cacique gomero, Casimiro Curbelo, fue el blanco de las dos multitudinarias manifestaciones a la que asistieron unas 15 mil almas que, mayoritariamente y sobre todo, en Tamarán, se hicieron acompañar de la enseña canaria de siete estrellas verde, precisamente en el aniversario de su fundación.