Desde que el Gobierno de Canarias recibiera en el año 1994 por el gobierno español las transferencias en materia sanitaria, el Servicio Canario de Salud y los sucesivos gobiernos de los que ha dependido han sido incapaces de racionalizar el conjunto de los servicios de urgencias del País canario, pasando a ser los mismos un auténtico cuello de botella que, en gran medida, lastra la necesaria agilidad del sistema y al altera en negativo la calidad asistencial.

En las urgencias, principalmente las hospitalarias, se concentran los efectos de las disfunciones de otros niveles asistenciales, empujando a los usuarios a optar por estos servicios como consecuencia de las largas listas de espera existentes para las consultas de primaria, o por la inexistencia de una red de asistencia sociosanitaria para la tercera edad. Añádase a ello, además, las carencias de recursos humanos que sufren los propios servicios de urgencias. Dentro de este apartado, habría que comenzar a desarrollar un periodo de reflexión y estudio sobre la conveniencia de modificar el turno horario de los profesionales del servicio de Urgencias en particular y el del conjunto de profesionales sanitarios en general, actualmente diseñado para ser desarrollado durante doce horas de trabajado continuado y con intensas cargas de trabajo y, ante ello, la procedencia de ser sustituidas por periodos laborales más reducidos.

 Debido a los continuos recortes presupuestarios sufridos por la sanidad pública canaria en los últimos años unido a la pésima gestión realizada de los mismos, la pandemia y el colapso de la Atención Primaria, así como la falta de camas hospitalarias, los servicios de urgencias hospitalarios se han visto gravemente afecta- dos, pudiendo afirmar se han convertido en verdaderos hospitales de campaña, dónde se hace difícil para los profesionales poder desarrollar de forma digna su actividad laboral y mantener la asistencia en condiciones de seguridad. Por ello desde INTERSINDICAL CANARIA, reivindicamos:

Aprobación y puesta en marcha de un plan Integral de urgencias y emergencias que garantice una atención de calidad en dichos servicios.

Dotación de recursos materiales y humanos suficientes en los centros comarcales, haciendo que en dichas instalaciones se tenga entre su cartera de servicios realmente puntos de atención hospitalaria de urgencias sanitarias.

Revisión de las necesidades de los servicios de urgencias hospitalarias, recogiendo las objetivas reivindicaciones de usuarios y profesionales, dónde se contemple una suficiente plantilla para poder garanti zar los servicios y adecuación de las infraestructuras.

Mayor inversión en el nivel de Atención Primaria, promoviendo las actividades de prevención de la enfermedad y una mayor coordinación entre niveles asistenciales, considerando fundamental para ello, que se cumpla con los ratios de personal estipulados a nivel del conjunto del estado español. Los centros de atención continuada de atención de urgencias sanitarias dependientes de las Gerencias de Atención Primaria, de ben cobrar mayor protagonismo, jugando un papel fundamental en este sentido como primeros centros a los que debe acudir el usuario, para lo que tendrá que garantizarse cuenten con los recursos materiales y huma- nos que permitan en la medida de lo posible, resolver por sí solos la urgencia sanitaria.

Impulsar la creación y dotación de centros sociosanitarios públicos que puedan dar respuesta al envejecimiento de nuestra población y la cronicidad de los procesos de enfermedad, así como activarlas políticas sociales que ayuden a mejorael problema existente en la actualidad.