Plan de Salud Mental Integral: señorías nada de propaganda

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Plan de Salud Mental Integral: señorías nada de propaganda

Desde el comienzo de esta legislatura, las fuerzas políticas a través de sus gabinetes de prensa, de sus programas electorales y de acuerdos parlamentarios – véase hemerotecas- vienen expresando su intención de elaborar un Plan de Salud Mental Integral (PSMI), como así, se recogió por primera vez en la cámara legislativa y por el Consejo de Gobierno, con la aprobación del III Plan de Salud de Canarias, hace ya unos largos meses. En el sector de la atención psiquiátrica y la salud mental llevamos más de nueve años sin inversión económica para nuevas acciones transformadoras ni contamos con planificaciones estratégicas que orienten y profundizan de forma coherente la mejora del  modelo de atención comunitario, que en los últimos treinta años se levanto frente al modelo manicomia con esfuerzos de muchos. Muchos tenemos la impresión, como le está ocurriendo al III Plan de Salud, que el PSMI, como hijo del mismo, podría llevar la misma suerte, evacuando su orientación centrada en la atención a las personas en el propio domicilio y  con el tiempo tanto alardeo sobre el PSMI vendrá formando parte de una propaganda para contener demandas urgentes.

En estos últimos diez años se han elaborado en salud mental documentos parciales consensuados por el sector, que pese al tiempo transcurrido no se han ejecutado, y que van dirigidos a atender de forma integral a grupos de población específicos y lamentablemente siguen sobre la mesa. Y esto no puede presentarse ahora como algo novedoso para el futuro PSMI. Daremos varios ejemplos más que significativos al respecto sobre la cortina de humo que puede representar marear el PSMI, si este se reduce a un corta y pega, de documentos no ejecutados. Hemos perdido tiempo y hay que avanzar. Por ejemplo,  desde el 2007 ya contamos, digo bien, con un documento consensuado para el desarrollo de la red integral de la atención infanto juvenil, pero aún diez años después, en las islas el desarrollo de esta red es desigual e incompleta, con graves deficiencias, vulnerándose en algunas islas, los derechos de la infancia y la adolescencia, que ha puesto en alerta al sistema judicial. Para ejecutar este desarrollo no hay que esperar un PSMI. Se puede entender fácilmente. Como tampoco, hay que esperar a un PSMI, para ejecutar en acciones y en realidades, los acuerdos consensuados hace dos años, que emanaron de los trabajos de los Consejos Insulares de Rehabilitación Psicosocial y las Jornadas Insulares al calor de los trabajos del III Plan de Salud de Canarias, cuya acciones, van dirigidas a las personas y sus familias que padecen trastornos mentales graves en el llamado: “Infome ejecutivo sobre propuestas de acción en el área de salud mental”. Están en la mesa y una vez más no se han ejecutado, Y un último ejemplo sustantivo, son los órganos de participación, en los trastornos mentales graves (TMG) en canarias, viene representado por los Consejos Insulares de Rehabilitación Psicosocial de las Áreas de salud. Este órgano colaborativo creado en 1997 que ha sido muy positivo su constitución, veinte años después, debe ser revisado en sus funciones, desde hace seis años, antes los nuevos desarrollos que han sufrido la atención social y sociosanitaria y con la aparición  nuevas legislaciones y decretos de la mal nombrada ley de la dependencia. Pues bien después de varias promesas realizadas, desde hace un año, aun no se ha ejecutado, no se ha cambiado el decreto de constitución con la finalidad de adaptar a este organismo a las nuevas circunstancias históricas y pueda  ser escuchado, cumplir sus funciones e influir en la toma de decisiones que afecten a las necesidades de las  personas con TMG y sus familias. Esta es una medida sencilla, sin costes o muy insignificante, que ni tan siquiera se ha ejecutado. Tampoco hay que esperar al PSMI para resolver esta cuestión. Problemas serios como los citados están detectados, y continúan sin resolver y hay experiencia acumulada para una secuencia de medidas oportunas y razonables.

Y por seguir también  contando,  decirles que desde hace treinta años hay una Jefatura Regional de Salud Mental, que planifica y evalúa desde el interés general,  pero la paradoja es que todavía no tenemos un análisis de situación de la salud mental en Canarias, cuestión imprescindible para ajustar unas líneas de trabajo y acciones diana que resuelvan las deficiencias y necesidades detectadas, y se apoye en nuestras fortalezas , y no ser definidas estás a priori con comisiones de trabajo por un mimetismo irreflexivo como está ocurriendo, ni tampoco, y aún la ciudadanía y sus señorías, no conocen cuales son los objetivos estratégicos  del PSMI, cuál su misión y su visión al respecto, para que los contenidos del PSMI refuerce  la columna vertebral que sostiene el modelo comunitario de acuerdo a los avances flexibles y centrados en las personas, lo que significara superar el artículo 20 de la ley General de sanidad, que tanto ayudo. Como no sabemos los objetivos del PSMI es una incógnita que dirección tomará el PSMI: hospital céntrica o comunitaria salubrista. Muchos nos tememos que este PSMI, es un corta fuego, que corre el peligro, sino no se rectifica señorías, de reducirse las recomendaciones y a una buena maquetación, ya veremos. Canarias, en la atención a la salud mental, no le valen una corta pega de documentos ya elaborados y no ejecutados. La trilla consistía en dar vueltas una y otra vez con el trillo tirado por los mulo. La sensación de dar vueltas sobre lo mismo es inevitable.

Las islas, nuestros ciudadanos,  necesitan  un plan que mejore y actualice la infraestructura y la dotación de personal de acuerdo a la demografía presente y su proyección futura, con vigilancia de  la equidad Insular en esta materia mediante planes insulares vinculados a los planes de gestión convenida, mejorar la calidad de los servicios precisando la cartera de servicios que evite la variabilidad de la práctica clínica entre servicios y islas, con mejoras de la gestión y con mecanismos de control de la medicalización y del gasto farmacéutico a igual eficacia, favoreciendo la participación en la toma de decisiones a través de órganos colegiados en colaboración con las gerencias y las direcciones de área, el respeto a los derechos de los pacientes de acuerdo a las recomendaciones de la ONU y la Declaración de Cartagena, que hoy son vulnerados, y unos CIRPAC con participación en los Consejos de los Servicios Sociales que deciden cuestiones que afectan a las personas con TMG con discapacidad o dependencia, con un cronograma de elaboración del PSMI y para su ejecución y una ficha financiera anual.

Hay materia para reflexionar señorías, créanme.

Profesor Titular de Psiquiatría ULL

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2017-05-05T18:22:21+00:00 viernes, 5 mayo, 2017|El Malpaís|0 Comments