Sin Rodeos2018-04-04T08:49:27+00:00

Sin Rodeos

305, 2017

Horas extras

Una vez más se enseñan las vergüenzas de los gestores de la sanidad Canaria leyendo la siguiente noticia : “89 gerentes y directivos de hospitales y atención primaria de áreas de salud cobraron 71.448 euros en concepto de las 4.550 horas extras que trabajaron en el mes de marzo, un complemento que varía de 600 a 1.300 euros y que se cobra de forma individual y mensual, por su especial rendimiento, interés y desempeño del puesto directivo “ que puede pensar un trabajador que acumula hasta 30 días de exceso de cómputo, por los días que se ve obligado a realizar fuera de su turno normal de trabajo, que soportan el sistema – política de NO contrataciones para el ahorro presupuestario, o vamos a ir más allá que pensará esa persona jubilada que ha cotizado durante toda su vida y que padece una enfermedad, y esta pendiente en una lista de espera en espera de ser atendida, mientras los que gestionan esos recursos se reparten el cobro de horas extras; mientra el usuario tras haber cotizado toda su vida o los trabajadores haber mantenido el sistema con su sudor y lágrimas, todavía están pendientes de poder disfrutar de esos días que han trabajado ya que las distintas gerencias se ven incapacitadas para la liquidación de esos días y que además estos trabajadores se les niega que puedan cobrar en líquido los días trabajados ya que el ministro del impuesto al sol lo prohibió por decreto, o  trabajadores que ven continuamente alterado su patrón de turno porque las llamadas “ NECESIDADES DE SERVICIO”, les ampara para seguir maltratando al trabajador. Una vez más las vergüenzas salen a la luz, pero lo más deprimente y aterrador es que la impunidad los mantiene al margen de la realidad y han hecho, siguen y seguirán riéndose de la sociedad Canaria en nuestra cara.

1801, 2017

Clavijo y los dineros de Madrid

sin-rodeosEl apoyo dado a Clavijo en Canarias por partidos y sindicatos institucionalistas, está muy bien en lo formal. Pero aquí lo importante es conocer el fondo y la forma de lo que, finalmente, de la Conferencia de Presidentes autonómicos vaya a ocurrir. Por lo pronto, “nuestro” presidente repitió en Madrid su habitual rostro de servil y colonizado pedigüeño. Pero, además de esa foto fija, en la poco probable hipótesis que el gobierno del PP compense una parte de los seculares agravios y abusos inversores cometidos con Canarias y el Presidente recupere al menos una parte de los miles de millones de euros defraudados a nuestro País, nos embarga la duda si, por fin, Clavijo estaría dispuesto a cambiar su larguísimo ciclo de reposte millonario de euros a su clase empresarial amiga para iniciar el saneamiento de nuestra precarísimos servicios públicos y, además, comenzar la cuenta atrás para que nuestros trabajadores dejen de ocupar el vergonzante primer puesto de indigencia social y laboral del conjunto del Estado y de Europa. De paso, y al tanto que superaríamos tal terrible agravio, pondríamos también coto al despreciable privilegio de la clase empresarial canaria de continuar gozando con en menor coste laboral, también del Estado y de Europa.

2012, 2016

Identidad extraviada y colonialismo cultural

Presidir la restauración de un inmueble perteneciente a la saga cultural de la familia Millares Sall y afirmar que se está asistiendo al acto de apertura de un recinto temático sobre la sal marina; o aquél otro sonrojante capítulo de aseverar que se mantienen conversaciones con el director del Museo canario, Chil y Naranjo, tras ciento trece años de su muerte, no son escenas rescatadas de una enajenación onírica. Ambos sucesos tangibles fueron protagonizados, hace algún tiempo, por las respectivas consejeras de Turismo y de Cultura del Gobierno de Canarias, Rita Martín e Inés Rojas, hechos estos que nos puede dar idea de la calidad intelectual de las personas encargadas de la protección y promoción de nuestra cultura e identidad. Con ocasión de un voraz incendio forestal en la isla de La Palma y el más reciente suceso del la activación del volcán marino en la isla del Hierro, la prensa española, por error o mediocridad profesional, denominaba “Monte de Los Tiles” a lo que realmente es el Monte de Los Tilos, y “La Frontera” a lo que en verdad ha sido siempre el municipio herreño de Frontera. Pues bien, el caprichoso trastoque de denominaciones no sólo nunca fue objeto de rectificación oficial alguna sino que, también, fue miméticamente acuñado y asumido por los medios informativos de Canarias. En otra ocasión, un alcalde, para más señas de CC, mandó mutilar una obra escultórica del nuestro internacional artista, Chirino, porque restaba espacio a un baile del carnaval tinerfeño. Todo esto viene a propósito del resultado de un estudio encargado a por el Parlamento canario, que concluye que los canarios desconocen su cultura e historia. No debe sorprender el suspenso en el reconocimiento de la propia identidad cuando, además del secular y férreo colonialismo docente y cultural impuesto por España al País canario, el gobierno aquí instalado, por activa o pasiva, comete estos agravios hacia nuestros próceres o da pábulo a estas intolerables agresiones a nuestras más elementales señas vernáculas.

512, 2016

La ponzoña televisiva canaria

Aquellos que pensaban que la sustitución de la dirección de la denominada Televisión Canaria, iba a sanear el contenido de la programación del medio, se han quedado con un palmo de narices. La “nuestra” insiste en golpearnos con su diaria ración de detritus televisivo, ordinariez y de burda caricaturización de nuestra personalidad e identidad nacional con la oferta de un serial de espacios de extrema toxicidad mental. En el apartado informativo, mantiene la misma senda de sensacionalismo, carencia de rigor en el contenido y de descarada insistencia referencial a Coalición Canaria, y sobre todo, a su presidente, Clavijo.  Este definitorio currículo lo completa la férrea y descarada censura que el medio impone a toda aquella información crítica o divergente con el Ejecutivo, con la particularidad que el equipo de grabación televisivo  se presenta en los actos y ruedas de prensa contrarios al régimen, pero luego la información filmada no es ofrecida a los usuarios. Como vemos es esta otra fórmula de malversar el dinero público que, previamente, ha sido hurtado a servicios públicos fundamentales como la Sanidad o la Dependencia. Ah, y aquellos que busquen en la “caja tonta” alguna referencia a Intersindical Canaria, pierden el tiempo. Para “la canaria” no existe el sindicato que por decisión democrática de los trabajadores cuenta con la mayor implantación en las empresas gestionadas por este mal Gobierno. 

2211, 2016

Delincuentes, Jueces, y Sindicalistas

El reciente fallo judicial que aplaude y ratifica la sanción empresarial de despido impuesto a un delegado sindical grancanario, motiva escalofríos. Según la sentencia condenatoria del TSJC, denominar “delincuente” a quien realmente lo ha sido tras sentencia firme también judicial, resulta un hecho punible que merece el castigo sumarísimo de despido laboral. Así, el empresario, convicto por grave atentado medioambiental, y luego, inculpado por un fraude al Estado de 21 millones de euros, le es reparado ahora el “honor” mediante una extravagante sentencia de la judicatura. Ramírez,  que así se llama esta perla empresarial, compatibiliza su pasatiempo preferido de pisotear los derechos constitucionales de los trabajadores con su otro hobby de entablar repugnantes y amistosas tertulias con algunas señorías grancanarias con las que, según afirma, guarda estrecha e íntima relación. Este nuevo capítulo judicial en forma de despido laboral, se suma al siniestro vodevil de un mismo empresario delincuente que es a la vez agraciado desde la administración pública, incluido el ministerio de Justicia, con la adjudicación de millonarios contratos para su empresa de seguridad. Visto lo visto, se confirma  la cruzada sin cuartel emprendida por un sector de la judicatura contra honrados sindicalistas y ciudadanos de bien. Entre ellos, se encuentran también las seis sindicalistas de Intersindical Canaria, procesadas por la jueza Rosell, luego condenadas por manifestarse con una pancarta.